Los símbolos de nuestros rodillos no se inventaron para un juego. Halcones, ojos, escarabajos y flores tuvieron un significado profundo a orillas del Nilo durante unos tres mil años. Esta es la historia de cada uno, tal como la entienden hoy los egiptólogos.
Horus y su ojo
Horus, el dios halcón del cielo, da nombre a nuestro primer juego; su nombre suele interpretarse como «el que está en lo alto». En el mito más conocido es hijo de Osiris e Isis y lucha contra su tío Set para vengar a su padre y ganar el trono de Egipto. Cada faraón en vida era considerado Horus en la tierra.
En esa lucha Horus perdió un ojo; en muchas versiones del mito, el dios Thot lo sanó. El ojo restaurado se convirtió en el udyat, «el que está sano»: un signo de curación, plenitud y protección, y uno de los amuletos más populares de Egipto.
Anubis, guardián de los muertos
Anubis tiene cabeza de chacal o de perro salvaje, animales que se veían a menudo junto a los cementerios del desierto. Era el dios del embalsamamiento y el protector de las tumbas, y guiaba a los muertos hacia el más allá. En el Libro de los Muertos vigila la balanza en la que el corazón se pesa frente a la pluma de Maat, diosa de la verdad y el orden. Su color negro evocaba la tierra fértil del Nilo y el renacimiento, no la muerte.
Ra y el sol alado
Ra era el dios del sol, representado a menudo con cabeza de halcón coronada por un disco solar. De día cruzaba el cielo en su barca; de noche viajaba por el inframundo para renacer al amanecer. Con Horus llegó a fusionarse como Ra-Horajti, «Ra, Horus de los dos horizontes».
El sol alado, un disco solar con alas de halcón desplegadas, era un emblema protector tallado sobre las puertas de los templos y vinculado a Horus de Behdet.
El escarabajo y Jepri
Los egipcios veían al escarabajo pelotero empujar su bola y reconocían en ello al sol empujado por el cielo. Las crías salen de esas bolas como si nacieran de la nada, así que el escarabajo se convirtió en signo de renacimiento y de Jepri, dios del sol naciente, cuyo nombre evoca el verbo jeper, «llegar a existir». Se fabricaron amuletos de escarabajo por miles, y a menudo se colocaba un escarabajo del corazón sobre el pecho de la momia.
El anj y el loto
El anj es el jeroglífico de la «vida». Los dioses suelen acercarlo a la nariz del rey para darle el aliento de vida. Los expertos aún debaten qué objeto representaba en origen; una de las propuestas es la correa de una sandalia.
El «loto» egipcio es en realidad un nenúfar, sobre todo el azul. Sus flores se abren por la mañana y vuelven a cerrarse por la tarde, por eso simbolizaba el renacer diario del sol. En un relato de la creación, el joven sol surge de un loto sobre las aguas primordiales.
La pirámide
Las pirámides eran tumbas reales, construidas sobre todo durante los Imperios Antiguo y Medio. Su forma suele relacionarse con el benben, el primer montículo de la creación, y con los rayos del sol. La Gran Pirámide de Keops, en Guiza, medía unos 146 metros y fue la construcción humana más alta durante más de 3.800 años. Las excavaciones del poblado de trabajadores cercano indican que la levantaron cuadrillas organizadas de obreros, no esclavos.
Bastet y el ureo
Bastet empezó siendo una leona feroz y con el tiempo se convirtió en una protectora más amable del hogar, las madres y los niños. En su gran templo de Bubastis, en el delta del Nilo, el historiador griego Heródoto describió fiestas enormes y alegres, y se le ofrecieron incontables gatos momificados.
El ureo es la cobra erguida en la frente de reyes y dioses. Encarnaba a Uadyet, diosa cobra del Bajo Egipto, y se creía que escupía fuego contra los enemigos del rey. Búscalo en máscaras y coronas reales, y en parejas junto al sol alado.
Los jeroglíficos
La palabra griega jeroglífico significa «grabado sagrado»; los egipcios llamaban a su escritura «las palabras del dios». Un signo podía representar una palabra entera o sonidos, o servir de pista muda sobre el significado, y los nombres reales se enmarcaban en cartuchos ovalados. Esta escritura se usó durante más de 3.500 años: su última inscripción conocida, en la isla de Filé, data del año 394 d. C. Jean-François Champollion la descifró en 1822 con ayuda de la piedra de Rosetta.
Dónde encontrarlos en nuestros juegos
- Tesoros de Horus: Horus, Anubis, el Escarabajo, el Ojo de Horus, el Anj y el Loto, con el sol alado como WILD y la Pirámide como SCATTER. Jeroglíficos tallados decoran su santuario de arenisca.
- La Tumba del Faraón: la máscara dorada del faraón, Bastet como gata negra, el Ojo de Horus, la Pirámide, el Escarabajo alado, el Anj y el Loto, con las puertas del templo como WILD.



